(Fragmento)

Ciudad de México a 21 de agosto de 2019

Todo discurso tiene una intencionalidad, son juicios dirigidos a un destinatario para transmitir el pensamiento, va relacionado con la práctica que desempeña el sujeto en su cotidianidad, por tanto, todo lo que exprese el ser genérico a través del lenguaje es una manifestación de su conciencia y actitudes que asume en la vida diaria. Así como interprete la realidad objetiva es cómo va a actuar ella.

Los comentarios o frases que emitimos con los que interactuamos son dirigidos y llevan una intención, sea positiva o negativa se formula; falta a la verdad quien señala que, lo dijo sin pensar, no quise decir eso o se me chispoteo, porque somos producto de lo que pensamos. En consecuencia, todo cuanto hagamos corresponde a los intereses, ideología, y pensamiento, que decimos representar.

Llama la atención el comentario “…y se van a seguir pudriendo en las cárceles clandestinas…”, que hizo un comandante de la Policía Militar el pasado 19 de agosto del presente, cuando impidieron que colocáramos los rostros de los detenidos desaparecidos, en específico, el de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya en el plantón indefinido que tenemos instalado desde el 29 de julio frente a Palacio de Gobierno en la Ciudad de México.

El señalamiento que hace no es casual ni espontáneo es pensado, parte de su práctica política manifiesta a través del terrorismo de Estado con desapariciones forzadas, tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes, violaciones sexuales o ejecuciones extrajudiciales. Conocen a la perfección qué hacen con las personas que son víctimas de esa política deleznable.

Detrás de esas palabras, ese sujeto de la Policía Militar expresó juicios que están intrínsecamente relacionados con la práctica política que desempeña como elemento de la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA); es un agente del Estado que manifiesta los intereses político y económico que defiende, por tanto, sus dichos son despectivos, irónicos y llevan el odio de la clase social que representa.

El comentario despectivo de ese comandante de la Policía Militar es la confesión de la existencia de esos centros clandestinos, donde se castiga con tratos crueles inhumanos y degradantes a las víctimas. Fuera de todo derecho castigan a quien se organiza, al que protesta, al que lucha y denuncia las injusticias que comete el gobierno mexicano contra el pueblo organizado y no organizado.

Fuente: FNLS

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