Las prácticas contrainsurgentes no desistirán mientras los intereses de la clase en el poder estén por encima de los del pueblo; el objetivo de éstas es impedir que los sectores populares se organicen fuera de los marcos corporativos gubernamentales, de ahí que sean un designio imperialista para asegurar la reproducción del capital. El Estado burgués es nodal para su objetivación, un ejemplo de ello es el TMEC.

En una sociedad divida en clases sociales privan los intereses empresariales, su proceder consiste en mantener o aumentar sus ganancias, de tal manera que les permita reproducir el orden de cosas dominante, estas son las directrices económicas y políticas que guían las decisiones de todo Estado burgués, por lo tanto, las necesidades apremiantes del pueblo pasan en segundo término.

En nuestro país, para la ejecución de los planes contrainsurgentes pasan necesariamente por la venía oligarca y los gobiernos imperialistas, no hay decisión fortuita de los políticos del régimen o los voceros de la oligarquía, por tanto, la reunión entre jefes de Estado en Estados Unidos agrupados en el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es la forma de afianzar la dictadura del capital y reafirmar el carácter funcional y dependiente del Estado mexicano.

Hay quienes afirman que con el TMEC o la visita del gobierno federal a los Estado Unidos, la economía del país mejorará al ser parte de un tratado de carácter neoliberal, sin embargo, éste se traduce en mayor opresión para las masas trabajadoras, porque un acuerdo comercial como ese, requiere de garantías de protección y funcionamiento para el capital monopolista trasnacional, para tal enmienda, la burguesía requiere pasividad de las masas y anular el descontento popular.

En este escenario la lógica capitalista requiere asimismo de medidas jurídico-políticas para materializar las operaciones que implica la circulación y realización de mercancías en el país como al extranjero, dicho esto, el Estado mexicano coloca en primer orden los intereses capitalistas lo que a su vez requiere controlar al pueblo organizado y no organizado.

La contrainsurgencia es la pieza que requiere el régimen para alejar a las masas de la organización popular e independiente, porque éstas cuestionan el orden de cosas burgués a través de la crítica política, por esto, para su finalidad requieren de las diferentes estructuras gubernamentales de tal manera que los planes imperialistas se impongan, principalmente ante la necesidad del régimen por afianzar su influencia en México y el resto de América Latina.

La norma en las formas capitalistas para subyugar a los explotados es la mercancía dinero a través de la compra de conciencias, su materialización la realizan mediante organismos que dicen colaborar con el bienestar del “pueblo trabajador”, no hay nada benevolente en los acuerdos de carácter económico que provengan de los voceros oligarcas.

Para leer completo en: Frente Nacional de Lucha por el Socialismo

 

Redes sociales

Eventos y causas

Destacados

 
http://amapsi.org/Imagenes/amapsi-org.gif
http://transformacion-educativa.com/images/convocantes/universidad-revolucion.png