Juan Castro Soto
El 13 de mayo, en una charla con estudiantes de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) en la Casa del Túmin-Espinal, se explicó el surgimiento de la moneda comunitaria en la llamada Economía Solidaria.

Como introducción al tema, una estudiante leyó “Pedro el albañil”, extracto del libro “Aceptamos Túmin”. Se comentó que, además de ayudar al gasto familiar a nivel microeconómico, una de las funciones de estas monedas a nivel macro es restarle poder al dinero oficial, mediante la diversificación de instrumentos que permitan obtener los bienes y servicios que necesitamos para sobrevivir.

De este modo, las monedas locales aumentan la resiliencia de la comunidad en un ambiente adverso, le ayudan a resistir y sobrevivir. Y van más allá de la resiliencia pues ayudan a transformar la realidad de su entorno: generan consciencia, organización, tejido social, estimulan la producción y fortalecen el comercio.

Al completar el gasto con moneda comunitaria, el dinero oficial se hace menos importante o menos necesario, máxime si entran en juego otros instrumentos como las monedas digitales, tarjetas de reciprocidad, bancos de tiempo, el trueque directo, el crédito sin intereses, la cooperación o la gratuidad ─ese gran enemigo del capitalismo: ¡prohibido regalar!

Así que, lejos de generar inflación, la economía solidaria baja los precios, para que estén accesibles a la economía local.

Sin embargo, los gobiernos capitalistas buscan acaparar el control del dinero y monopolizarlo en un solo instrumento, pues de esta forma les será más fácil manipular la economía en pro de ciertos intereses. Lo importante para ellos no es satisfacer necesidades sino acaparar la riqueza, lo que llaman “negocios”.

En efecto, el Banco de México ha manifestado sus intenciones de bancarizar a toda la población, para que se supla el dinero en efectivo con el uso del teléfono celular. Con ello, en cualquier momento los bancos comerciales (que además son extranjeros en su mayoría) podrán tener acceso a nuestro dinero, cobrarlo, desaparecerlo o “congelarlo”.

A las organizaciones civiles autónomas les toca diversificar la economía y romper con esos monopolios que nos hacen más vulnerables. La economía solidaria es como una milpa ‒se dijo‒, no un monocultivo”.

 

Redes sociales

Eventos y causas

Destacados

 
http://amapsi.org/Imagenes/amapsi-org.gif
http://transformacion-educativa.com/images/convocantes/universidad-revolucion.png